La piel en forma

La piel en forma.

UNA PRÁCTICA DEPORTIVA CORRECTA PERMITE OBTENER MÚLTIPLES BENEFICIOS PARA NUESTRO ÓRGANO MÁS EXTERNO.

Hacíamos alusión en el artículo anterior a todos los beneficios de la actividad física en la salud y, la piel, si es convenientemente cuidada, también puede verse beneficiada por la actividad física.

Por un lado, es fácil pensar que por la evaporación constante que acontece debido a la intervención de nuestros sistemas de termorregulación cuando se realiza un esfuerzo, podemos decir que se produce una autolimpieza de nuestra piel debido «a la dilatación de los poros de la misma, con la consiguiente expulsión de las toxinas. Evidentemente, a esta limpieza deben de seguirle una buena higiene e hidratación tras la realización del ejercicio. De esta forma, podemos conseguir una piel más sana y limpia.

Pero también debemos de reseñar que el deportista puede presentar una amplia variedad de patologías y lesiones de la piel, el tejido de mayor extensión del cuerpo y, por tanto, también el más expuesto, ya que si no toma las debidas precauciones, los agentes medioambientales y mecánicos pueden causar daño en su piel. Pensemos lo que pueden ocasionar en la piel del deportista el cloro del agua, la radiación ultravioleta, el viento, el frío, la deshidratación, el calor, el roce y la fricción de una vestimenta y calzado inapropiados, entre otros, sin unas adecuadas medidas de precaución, a pesar deque disponemos de unos mecanismos de defensa contra las inclemencias anteriormente citadas.

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