Ponte en forma con la raqueta en la mano

Puedes mejorar tu elasticidad, quemar calorías, desarrollar la concentración y los reflejos y combatir la obesidad.

Aunque entre los deportes de raqueta, el tenis es el rey, hay otras muchas opciones, ¿las has probado todas?

A partir de los seis años puede empezar a practicarse algún deporte de este tipo ya que hasta ese momento no se desarrollan las capacidades visuales para llevar a cabo la correcta coordinación raqueta-bola y se puede continuar hasta distintos momentos de la vida, en función del desgaste que provoque cada uno y del entrenamiento que requiera.

Gerardo Barreiro, director técnico de la Federación Madrileña de Squash y Racketball, explicó a Estar Bien en qué se diferencia la práctica de ambas disciplinas y en qué consisten. Los dos se juegan en una pista de aproximadamente 10×6 metros y con una raqueta muy similar. La diferencia fundamental está en la pelota que se utiliza: mientras que en el squash se juega con una pelotita pequeña, que vota muy rápido y a poca altura, la de racketball es más grande, más lenta y está mucho más tiempo volando. Por tanto, el squash es un juego muy rápido, al igual que los movimientos que deben realizarse, con poco tiempo de reacción, «haciendo pequeños sprints continuamente» y el racketball se practica de forma más lenta, corriendo a una velocidad más baja.

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