El cloro y los niños

El cloro y los niños.

Los expertos niegan que la práctica de la natación aumente el riesgo de asma.

Una investigación divulgada hace unos meses sembró la alarma entre los padres de bebés ‘nadadores’. Según Alfred Bernard, profesor de Toxicología de la Universidad Católica de Lovaina, «la natación en piscinas fuertemente cloradas podría ser un factor de riesgo de desarrollo o empeoramiento del asma en el niño». Este estudio destacaba especialmente el deterioro de los pulmones de los pequeños que acudían a clases de natación antes de cumplir los 2 años.

La Asociación Española de Pediatría encargó a los doctores Javier Elorz y Carlos González, de la Unidad de Neumología Infantil del Servicio de Pediatría del Hospital de Basurto (Bilbao), realizar un informe sobre la alarmante investigación del doctor Bernard.

Elorz y González concluyen que «está demostrada la relación entre el aumento de la prevalencia de asma y la práctica de la natación a nivel profesional, pero en la actualidad no hay evidencia de que el riesgo de padecer asma aumente en los niños que acuden a las piscinas, siempre que en éstas existan unos niveles de cloración del agua dentro de los límites establecidos y que la aireación de las instalaciones sea adecuada». El informe está disponible en la web de la Asociación Española de Pediatría (www.aeped.es).

Diversión. Una niña flota gracias a los "churros" de plástico.

Cloramina.

Los expertos realizan dos puntualizaciones al estudio de Bernard. Por un lado, que la sustancia más peligrosa no es el cloro propiamente dicho, sino las cloraminas, resultado de la reacción del desinfectante con elementos orgánicos de la orina y la piel. Por tanto, en una instalación con una adecuada renovación del agua y el aire, la cantidad de cloro y cloraminas que inhalan los nadadores es menor.

Por otro lado, el informe matiza que en Bélgica la natación escolar es obligatoria. Este dato hace presuponer una mayor exposición al cloro por parte de los niños belgas.

El doctor Adulfo Sánchez Marenco, neumólogo infantil del Hospital San Cecilio de Granada, asegura que la natación en buenas condiciones higiénicas no representa ningún riesgo: «Los pulmones de los bebés son iguales que los pulmones de los adultos. Mientras no se demuestre lo contrario, son más sanos». Incluso recuerda que la natación es una de las actividades más recomendadas para niños con enfermedades respiratorias, como el asma.

El especialista hace una única excepción con los bebés prematuros que hayan sufrido patología respiratoria. «Con este grupo, que es minoritario, habría que tener más vigilancia, pero no prohibir nada», insiste.

El doctor Miguel Ángel Gallo, director del Centro de Medicina Deportiva del Patronato Municipal de Deportes de Granada, recuerda que el reglamento sobre piscinas de la Junta de Andalucía establece que la cantidad de cloro residual libre de estas instalaciones ha de oscilar entre 0,4 y 1,5 miligramos por litro, mientras que la cantidad de agua que hay que renovar a diario es del 5%.El vaso profundo de la piscina de Núñez Blanca mantiene un nivel de cloro del 1%, y el vaso pequeño, cuando los usuarios son niños pequeños, de entre el 0,5% y el 0,6%.

Ver documento completo El cloro y los niños – IDEAL 11-05-2006
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